Ciegos los que no quieren ver

 

 

titeres

 

«En la zona hubo una tragedia de relave propiciada por el salvajismo empresarial»

Así lo dice Francisco Sepúlveda C. muy certeramente al hablarnos de la forma en que las miradas capitalistas nos engañan y nos someten. a continuacón su texto:

Francisco Sepúlveda Camus, Licenciado en Trabajo Social.

La rapidez del mercado y la competencia impuesta de forma tácita y explicita por parte de instituciones y organizaciones “validadas” por la sociedad, pero que no dejan de ser coercitivas, como por ejemplo; la iglesia, la escuela y la familia , se han encargado de dictar criterios con la intención de que concentremos nuestra mirada en cuestiones estériles, como la acumulación exacerbada de bienes y la consecución del “éxito” a corto plazo, soslayando valores éticos transversales que se relacionan netamente con la socialización y la sana convivencia entre pobladores.

Es atingente señalar, que detrás de cada discurso proveniente de las instituciones de control, se va construyendo un lenguaje, el cual van replicando y repitiendo sus adeptos de forma sistemática, a tal punto de validarlo como una “verdad absoluta”, por ende, enjuiciando y apuntando con el dedo a todo aquel, que no comulgue con sus postulados. Dentro de este marco, queremos hacer referencia a lo violento que puede llegar a ser el lenguaje, en el sentido de cómo se van construyendo prejuicios y caricaturas del “otro”.

Es paradójico palpar como las instituciones pierden su valioso tiempo en construir estereotipos sobre la juventud, el marginal, el homosexual, el mendigo, y el inmigrante, por nombrar algunas minorías estereotipadas, y no concentran sus objetivos y fuerzas en educar sobre conciencia de clase, empatía y solidaridad. Las sociedades de control intentan desconcentrarnos y castigarnos de manera sutil, sintonizando con los postulados del neoliberalismo, es decir propician la competencia individual como factor esencial para el funcionamiento óptimo de la economía y de la sociedad.

Lo descrito en los párrafos anteriores, no es ajeno a nuestra realidad, a tu realidad, los «titiriteros» utilizan como metodología la microfísica del poder, con la finalidad de que no nos preocupemos de los asuntos importantes, han hecho que concentremos las miradas en banalidades, para que olvidemos los reales problemas de nuestra comunidad, como lo son la corrupción, la hegemonía empresarial y su nula consideración con el medio ambiente.

La escuela y la familia ahora más que nunca, deben replantearse el tipo de educación que están impartiendo, es de suma importancia inculcar la conciencia de clase y el interés por la historia local, cuando digo ahora más que nunca, me refiero a que de una buena vez debemos despertar de este letargo y aprender de nuestra historia y de los errores que se cometieron en el pasado. En la zona hubo una tragedia de relave propiciada por el salvajismo empresarial, existen problemas de agua, de contaminación y lo más preocupante de todo es la tenue acción municipal y de la autoridad. Por último, no debemos desconocer la situación de explotación y alienación en la que vivimos día a día como consecuencia del modo de producción capitalista.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *