Asistencialismo: la caja de mercadería y el voto.

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Por Francisco Sepúlveda Lic. en Trabajo Social

Cuando mencionamos la palabra política se nos viene a la cabeza un sinfín de imágenes, recuerdos, memes, boletas, correos electrónicos y alguna que otra noticia difundida por algún medio de comunicación masiva, que, de seguro, no tiene ni la más mínima relación con probidad.

En el contexto de las próximas elecciones municipales la percepción del descontento es evidente, basta con escuchar  los diálogos que se gestan en el almacén del barrio, en el colectivo, entre grupos de pares, entre estudiantes secundarios, universitarios, entre pobladores y trabajadores. La crisis a la cual se ve enfrentado el duopolio es  inminente, pues ellos han cavado su propia tumba y el cortejo fúnebre viene por añadidura.

Sin duda, las elecciones municipales de este año presentan diversas variables, entre algunas de ellas podemos mencionar la gran cantidad de candidatos inscritos por comunas, cuestión que, cuantitativamente hablando podrían tender a dividir votos, por otra parte el voto voluntario a priori conseguiría cristalizar el descontento en las urnas, es decir, los candidatos electos no necesariamente serían representativos. En el plano región de Valparaíso interior, se ha estilado a gobernar la comuna como patrón de fundo y eso trae consigo prácticas antidemocráticas y por consiguiente totalitarias si quiere llamársele de algún modo. Dónde no ha sido ajeno hablar de irregularidades y de documentos misteriosamente desaparecidos.

Queque, café por voto

Untitled-2Otra forma de proceder, en nuestro querido «interior» se relaciona con hacer política mediante la premisa «guatita llena», esa vieja práctica del queque y café, tan atrayente, pero tan nociva a la vez. Aquella práctica no hace nada más que perpetuar el pan y circo. El asistencialismo no puede ni debe barajarse como la columna vertebral de algún programa de gobierno comunal, pues sólo concibe a las personas como sujetos pasivos y dependientes a las migajas que obsequian los municipios. A largo plazo, esto podría condicionar o quizá «comprar» votos, con el «yo te ayudé, por ende sufraga por mí».

No está de más decir, que de una buena vez deben acabarse los mesías, los salvadores, ese cuentito es bastante viejo, nadie irá a tu casa a solucionar tus problemas ni a sanar tus depresiones. Quizá el llamado en estas futuras elecciones sea considerar al que invita a gobernar, al que trabaja junto a ti, al que concientiza, al que es honesto y hace un llamado a que no puede resolver todo, al que invita a desarrollar trabajo comunitario, al que busca estrategias para desarrollar prácticas innovadoras de bien común, salud y educación.

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