¿Dónde estaba cuando las mataban?

Una de las aristas más silenciadas por los medios, con respecto de la movilización feminista es la que dice relación con los homicidios que sufren las mujeres, muchos ignorantes e insensibles procuran ridiculizar dichos hechos, pero la cruda verdad es que en Chile existen personas que matan a las mujeres, las torturan sólo por el placer enfermizo del poder, pues no las asaltan, ni las violan, desde múltiples golpes, a echar ácido en el rostro de sus víctimas, y esto está pasando hoy por hoy, a la vuelta de la esquina una chica que sea lesbiana corre especial peligro sólo por el hecho de ser homosexual, pero esto data de hace décadas, ya en la dictadura, con el chantaje del orden social, se violaban mujeres y niños, familias enteras asesinadas, por enfermos con logo del estado neoliberal de Pinochet y los chicago boys, mujeres obligadas a ser penetradas por familiares, por perros, les colocaban corriente en sus senos y vaginas, o les colocaban ratas hambrientas en sus vagina que comían todo por dentro, entre otras muchas formas de tortura.

Pero ahí están las realidades cruentas, la vereda más polarizada del patriarcado. Lo peor de todo pareciese ser que al sistema judicial no le importa, pues los casos se cierran sin culpables, o con desinterés de los fiscales.

El 8M:

Según un medio por ahí, el viernes 8 salieron cientos de mujeres a la calle a protestar, groso error, FUERON MILES, la plaza de armas de Quillota repleta de jóvenes de todas las edades escucharon atentas, atentes y atentos los discursos. Y el mensaje fue claro, ¡¡¡si no hay avances en los casos de homicidios, va a quedar a cagá!!!

Nicol Saavedra melonina y homosexual fue torturada y asesinada, en invierno se cumplirán 3 años del delito que aún esta impune, la familia desesperada, ha logrado hacer eco del sufrimiento que resuena en personas que también de alguna u otra forma sufren la violencia machista, que, ojo, es mucho mayor que lo que la gente suele creer. Ejemplo de ello es la presencia de mujeres que ocultan su rostro pues saben que si se les ve en sus trabajos o entornos sociales serán discriminadas de alguna u otra forma.

Pero María va sin ocultar su rostro, digna, y con mil compañeras detrás, se ha convertido en un símbolo de lucha, a pesar de no estar ajena a las amenazas que enfermos le han presentado, sigue adelante. Lo triste es que El Melón es un observante pasivo y ajeno a dicha situación, lo dichoso es que su discurso emociona y suma cada día más y más gente para luchar contra el machismo estúpido que cree que por ser rudo crece como ser humano, que impone su verbo y que maltrata para mantener el control.

Nicol, muchos no te conocimos, pero queremos que se haga justicia por tu crimen y por todos los demás crímenes de odio en nuestro país.

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