Colapso de tranques de relaves en la mina El Soldado, la tragedia que podría repetirse


Han pasado 54 años de esa catástrofe humanitaria y ambiental que ocurrió en la comuna de Nogales, región de Valparaíso, Chile. Sin embargo, revisando la sesión n°28  legislatura extraordinaria de la cámara de diputados de la república de Chile, realizada el martes 30 de marzo de 1965 se llega a la conclusión que se han mantenido sin mayores cambios las posturas de los poderes del estado respecto a la ubicación de los tranques de relaves. En la comuna de Nogales, específicamente en el distrito de El Melón se observa cómo el Tranque de Relaves El Torito, propiedad de Anglo American S.A se encuentra a tan sólo dos kilómetros de la primera casa habitación en la localidad de Los Caleos, y en el mismo sector que se ubican los tranques colapsados con el terremoto de aquel 28 de marzo de 1965.Resulta inexplicable que las autoridades y parlamentarios no hagan nada por cambiar esta triste realidad, ya en aquella sesión de la cámara de diputados efectuada tan sólo dos días después de la tragedia el Honorable señor Volodia Teitelboim Volosky manifestaba con respecto a lo ocurrido ese fatídico domingo ”y me permitiría preguntar: en los 35 años que restan del siglo XX, ¿cuántas veces deberán oírse en este recinto palabras de congoja semejantes, que serán, simplemente, como flores depositadas en una tumba cerrada, incapaces de resucitar a nadie ni de precaver tampoco cataclismos análogos, si no extraemos la lección amarga y trágica de estos hechos? ¡Ojalá nunca se vuelvan a escuchar estas voces de elegía colectiva, ni aquí ni en ningún lugar del país! Pero Chile es una nación de naturaleza sísmica. Temibles convulsiones de la corteza terrestre se producen, en períodos indeterminados, en la tierra accidentada, difícil y dramática que es la nuestra. En un país de tal contextura, los estragos en vidas y bienes pueden limitarse enormemente con una habitación asísmica y con medidas de seguridad para la población y las faenas. Esa es la enseñanza que, al precio de una muerte al por mayor y de la destrucción, nos da cada movimiento sísmico, lección muy cara y muy penosa que hasta hoy los gobiernos del país han olvidado apenas el tiempo borra de la memoria la penuria angustiosa de la catástrofe. Cada terremoto nos sorprende como si fuera el primero que azotara a Chile. ¿Hasta cuándo, Honorables colegas, compatriotas, seguirá siendo inmolado el chileno por esta imprevisión ciega y culpable? Lloramos por la muerte de todos los caídos el domingo, sin distinción de sexo, ni de color político ni de clase, porque la muerte, majestuosa, no pregunta a nadie si es mujer, niño u hombre, rico o pobre. Aquí podemos darnos cuenta que en realidad tenemos poca memoria, quizás el mismo efecto de los metales pesados que bebemos en nuestra agua o respiramos en el aire contaminado que se genera en la extracción del tan valioso metal rojo, nos han borrado parte de ella o la totalidad lo que es más grave. Hoy nuestra localidad nuevamente está expuesta a ser sepultada por relaves, el tranque El Torito ha sufrido fallas graves durante su construcción, no obstante la empresa minera pretende ampliarlo, si ,está leyendo bien, pretende ampliarlo para almacenar 54 millones de toneladas adicionales a la capacidad autorizada de 181 Mton., sumando en total 235 Mton., proyectadas para el año 2027.-

Estamos convencidos que el progreso es importante para nuestro país, pero quien debe pagar los costos de ello, por qué deben ser siempre los pobres los que debemos pagar con nuestra salud y vida para que otros ganen mucho dinero, creo que las palabras de Teitelboim se hacen más elocuentes hoy, pues él dijo; “pero en nuestro país sufre sobre todo, la gran familia del pueblo, la familia de los pobres. Porque el 99% de las víctimas lo constituyen los pobres. Los terremotos son un poco como los perros: muerden más al pobre, porque está más indefenso, porque su casa es casi siempre ele viejos adobes ruinosos, porque suele levantar sus poblaciones al pie de un tranque de relaves asesino, como sucedió en el mineral de «El Cobre». Vemos como nuestra localidad está bajo una bomba de tiempo, no sabemos en qué momento puede estallar y asesinarnos, ahora quien hace algo para evitar que el pobre muera, o sólo le servimos al momento de pagar nuestros impuestos, es más se acuerdan de nosotros cuando se acercan las elecciones, creo sinceramente que debemos luchar por obtener el debido respeto, dignidad, con valentía por nuestras vidas. Después sólo seremos un número más dentro de una larga lista de desaparecidos, o de cadáveres encontrados y con mucha suerte llamados sobrevivientes.

La comuna de Nogales fue y es testigo del cómo la ambición logra el objetivo de esclavizar una sociedad, de esclavizar la política, de realizar toda obra con tal de obtener las mejores utilidades para accionistas que nada saben de la  belleza de la vida, de los bosques y de la pureza del agua que emana de ellos, en fin estamos en los tiempos que se hace necesario recuperar nuestra dignidad, si la misma que ha sido pisoteada una y mil veces, la misma que desaparece ante un par de billetes, hoy es el momento de levantar la banderas de la conciencia del funcionario público que debe votar un proyecto, que debe aprobar un proyecto por presión política más que por datos técnicos , en él esta nuestra vida, ese seremi encargado de aprobar o rechazar un estudio o declaración de impacto ambiental, el intendente(a), el funcionario que omite información relevante, el director del SEA, en ellos y otros está puesta  nuestra vida, sus manos sostienen el seguir o desaparecer, tendrán conciencia de ello?. Nuestro caso es excepcional, pues demuestra las diferentes visiones con respecto al mismo problema, en ejemplo Teitelboim manifestaba “Allí sucumbió, junto a su familia, nuestro camarada Oscar Valencia, dirigente sindical durante doce años y Regidor de la Municipalidad de Nogales. Algún día, ya pasado, más dichoso que los actuales, en esa población -hoy barrida del mapa y con aspecto como de paisaje lunar, como de otro planeta-, estuve en su casa, disfrutando de su alegre hospitalidad, de su fraternidad chilenaza. Era un obrero de labor diaria en la mina, además, poeta popular, dicharachero, afamado payador: un hombre que luchaba por el derecho a la belleza en la vida del trabajador. Tenía una familia unida y hermosa, que ya no existe: desapareció en menos de cinco minutos, como desapareció también, seguramente, el dirigente metalúrgico Mario’ Mena, que trabajaba allí de mecánico y «gasfíter»; como desaparecieron los trescientos y tantos moradores de esa población. En consideración al duelo de nuestro pueblo, el Partido Comunista decidió .postergar el Pleno que debía realizar esta semana y enviar delegaciones de parlamentarios suyos a las tres provincias afectadas por el sismo”. Aquí vemos un discurso lleno de emotividad, dirigido al obrero y su familia, en cambio la mirada del Honorable señor Ballesteros del  Comité Democratacristiano es totalmente opuesta a la mirada más social de Teitelboim, Ballesteros se refiere al terremoto y  a la tragedia de El Cobre con las siguientes palabras “la voz de la Democracia Cristiana se eleva esta tarde quebrada por la emoción y traspasada de dolor al rendir homenaje a las víctimas de los sismos ocurridos recientemente en la zona central del país y  con respecto al colapso de los tranques de relaves manifiesta “de manera especial vayan hoy nuestros sentimientos solidarios y nuestra adhesión a esos bravos mineros que sufren en la carne aún viva de sus hermanos de «El Cobre», el zarpazo cruel de una naturaleza siempre esquiva y amenazante. Del largo silencio de la tierra sale hoy el grito amargo y angustiado del minero, que busca, con ansias de aluvión, un eco en el corazón de todos los chilenos, a fin de terminar para siempre con un régimen que menosprecia la vida y la seguridad del ser humano, aquí vemos que el énfasis lo pone en la acción de la naturaleza, culpándola de la tragedia, sin embargo la culpa es de la empresa, ésta fue quien no fue precavida con la construcción del pueblito El Cobre, resulta increíble que estuviera  bajo la amenaza de tres tranques de relaves, y más aún como manifiesta Teitelboim “de repente, un vecino sobreviviente nos dice, con la mayor naturalidad, una frase clave, terrible: «Diputado, si la población no hubiera ‘estado al pie del tranque de relaves, no habría muerto nadie en «El Cobre a causa del terremoto». Sí, Honorable Cámara, ésa es la verdad: no habría muerto nadie en «El  Cobre», si la población no hubiera estado emplazada al pie del tranque de relaves. Resulta paradójico saber que la causa de la muerte de cientos de seres humanos ocurrida hace 54 años, se repite hoy en la misma localidad, vivimos bajo el equivalente cercano a 80 veces lo derramado en 1965, teniendo en cuenta sólo el tranque de relaves El Torito, y esperando más encima que lo amplíen a 235 millones de toneladas de relaves acumulados sobre nuestras cabezas en una obra que ha tenido fallas graves en la construcción, que no ha respetado el diseño aprobado por la autoridad, que ha cambiado de método de construcción de uno de mayor seguridad a uno menos seguro, pero más económico para la empresa minera que es lo importante seguramente, total que son 912 personas y 382 viviendas en el área rural que serían potencialmente afectadas en caso de colapsar el tranque de relaves El Torito, sumando 3.159 personas y 1.042 viviendas en el área urbana, dando un total de 4.071 personas y 1.424 viviendas afectadas, o mejor dicho posibles cadáveres y ruinas. Cabe manifestar que también se afectarían 1.098 hectáreas de suelos y 5.442 metros de la carretera 5 Norte y a quien le toque la mala fortuna de ir transitando en ese momento. Estos datos fueron entregados por un análisis territorial del Colegio de Geógrafos de la Región de Valparaíso A.G en base a los estudios de inundación por colapso realizados por la consultora GOLDER, en el marco del diseño del Plan de Coordinación ante Emergencia Tranque de Relaves El Torito.-

Que bien suenan las palabras antiguas hoy ante esta realidad, se repiten nuevamente las voces de alarma de aquel entonces que no fueron escuchadas, el discurso está vigente en este nuevo siglo, las palabras del honorable resuenan tal como hace 54 años atrás, él decía” Ayer en la tarde, a estas horas, estábamos en «El Cobre». Permanecimos allí hasta que se hizo de noche. Nunca olvidaremos ese cuadro, el más terrible que hayamos presenciado en nuestros vidas, mucho más desgarrador que el de aquellas familias que, al día siguiente de la batalla, van a recoger a sus deudos en el teatro del combate. Porque en «El Cobre», en la superficie, no había huellas de ellos.

Van y vienen helicópteros. Rechina un «bulldozer». Se trabaja sobre un légamo espeso, en una laguna parda, viscosa, de varios kilómetros, en la faena de extraer cadáveres. No hay muchos medios para hacerlo. Quiero repetir aquí, en presencia del señor Ministro del Interior, algo que ya le expresamos los parlamentarios comunistas que fuimos esta mañana a conversar con él a propósito de esto. Cuando se consigue arrancar un cadáver al lecho denso de la muerte, sale, a menudo, hecho pedazos. Entonces el cuerpo es suspendido en el aire por un helicóptero que lo traslada, colgando, a la morgue improvisada.

Hay muchas madres, siempre agachadas de hinojos, buscando, tratando de reconocer a sus hijos perdidos. Un hombre identifica a su mujer por el anillo de la mano, en el cual está grabado el nombre de él.

Un padre reconoce a su hijo por el carné de identidad o por la libreta de reclutamiento.

Los sobrevivientes lo son allí por pura casualidad: los adultos se salvaron porque estaban trabajando y los niños porque habían sido enviados a comprar fuera de la población condenada. Aún estupefactos, como presos de atonía, se resisten a creer lo sucedido. Viven como sonámbulos. Se niegan a retirarse de esa inmensa tumba de escoria y ácido, de «rechazo», como dicen los mineros, de desechos, donde fueron sepultados los suyos. Hablé con varios de ellos. No salen de su estupefacción; se resisten a aceptar esa realidad. Muchos de ellos consideran que están soñando una pesadilla demasiado larga, de la cual no pueden despertar, a pesar de sus esfuerzos desesperados”. Un gran discurso sin duda, nosotros la actual generación no queremos que se repitan esas palabras con sentido en aquel entonces de un político con visión, pero que sin embargo no lograron revivir a nadie, quedaron esparcidas en el aire, se esfumaron con el paso del tiempo, no lograron evitar que hoy Anglo American, división El Soldado tenga un cerro de desechos mineros que esparce contaminación, afectando nuestro aire, nuestra agua, nuestra vida y la de las futuras generaciones. Quizás es el momento de la historia en que el gobierno piense en su pueblo, que vea que el proyecto de ampliación de El Torito no es viable, quizás sea el destino que nos lleve a que se abran las mentes para comprender que el dinero no revivirá a nuestros hijos, padres, hermanos y amigos, no obstante el destino lo construimos todos, no viene por sí solo, no es azar, el destino lo hacemos con nuestros actos, nuestras simpatías o apatías diarias, si como futura víctima no entendemos que nuestra vida peligra, que nuestra agua es regular, que nuestro aire nos asesina lentamente, que no es culpa de ellos, que la culpa es de la empresa que lo ha alterado, contaminado y por qué no decirlo, también aportamos a ello, aunque de seguro en menor grado.

El discurso de Teitelboim refleja en parte nuestra situación actual y es menester realizar todas las acciones necesarias para que no se repita. Si bien un buen discurso  puede cambiar muchas cosas, hasta ahora no ha revivido a ninguna víctima de la ambición humana, por lo tanto la invitación está hecha hace mucho tiempo, hoy nuevamente se las reitero y los invito a la reflexión en base a lo expuesto en estas letras, vale la pena escuchar los relatos antiguos, es vital tener la memoria de los hechos ocurridos para de esta manera actuar y poder evitar los dolores futuros. Les dejo la última parte del discurso del parlamentario Teitelboim, quien expuso lo siguiente;

Esta población nació en 1920. Me lo cuenta un hombre de ojos azules. Al lado, está su suegro. Tiene cerca de setenta años y me dice: «Yo soy criollo de aquí. Nací aquí. «El hombre de ojos azules perdió a su mujer y a sus cuatro hijos, de nueve, seis, cuatro y tres años. La mujer tenía veinticinco años y también había nacido en la hacienda «El Melón». Y me agrega el viejo: «Un conde francés, alto accionista de la compañía -hoy «La Disputada», de las Condes- debía venir a revisar las instalaciones.

Como la población obrera era muy fea, se decidió ocultarla un poco a los ojos de los visitantes, y se la colocó al pie del tranque de relaves, donde se veía menos».

Pero éste no es propiamente un tranque, pues carece de todo dique de contención.

En múltiples oportunidades, tanto en los pliegos de peticiones como en las discusiones que el sindicato sostuvo con la compañía los obreros solicitaron el traslado de esas casas, por estimarlas en gran peligro.

Nada se hizo.

Ayer hubo reunión dramática entre los dirigentes del sindicato, algunos parlamentarios y la gerencia de esa compañía.

Cuando al gerente se le recordó que en varias ocasiones se había pedido el traslado de la población, dijo: «Sí, es verdad; pero no es nuestra la responsabilidad, porque quisimos comprar un terreno a la hacienda «El Melón» y el señor Gustavo Fonck, antiguo administrador de ese predio, se negó a vendérnoslo». Según el gerente de la compañía, ése fue el motivo por el cual no trasladó la población. Creemos que pudo existir esa negativa de la administración de la hacienda «El Melón». Pero, junto a la población de empleados, que es bastante mejor, vimos un gran terreno baldío, donde pudieron edificarse las casas para los obreros. Justamente en ese lugar están ahora los damnificados.

No se hizo aún. En cambio, a los obreros los colocaron debajo del tranque de la muerte. Ese cráter, ese supuesto tranque, ya se había roto en varias ocasiones, la última en 1951, sin que hubiera ocurrido ningún .terremoto, ningún temblor fuerte.

En esa oportunidad, lo parcharon con sacos de cemento, a pesar de que en él se acumulaban millones de toneladas de materia viscosa, de desechos de relaves.

A la luz de estos hechos concretos, creemos que hay imprevisión culpable y criminal en la conducta de esta compañía. Pedimos a la Honorable Cámara que designe una comisión investigadora para establecer las responsabilidades de la compañía, de los propietarios de la hacienda «El Melón» y también de los funcionarios encargados de velar por la seguridad industrial, que al parecer visitaron muchas veces las faenas, pero no tomaron las medidas del caso, o no fueron suficientemente severos para exigir que se retirara de allí el emplazamiento de la población.

Aparte el nombramiento de esta Comisión especial investigadora, los parlamentarios comunistas proponemos, conforme al pensamiento de nuestro Partido, la dictación de una legislación permanente que, a diferencia de la aprobada a raíz de los sismos de 1939 y 1960, permita una reconstrucción real.

Si realizamos una reconstrucción con casas de adobes, condenaríamos a nuestros conciudadanos humildes a vivir prácticamente en ataúdes por un plazo indeterminado. En realidad, debemos hacer modestamente una reconstrucción real, sólida, de concreto armado.

Es menester igualmente arbitrar la inmediato medidas de emergencia, porque la localidad de «El Cobre» advertimos y escuchamos los reclamos de muchos damnificados que no habían recibido hasta ese instante alimentos y a quienes les faltaban carpas donde guarecerse. Esta situación la hicimos presente esta mañana, al señor Ministro del Interior, y esperamos que este problema se solucione en forma rápida.

Además, señor Presidente, aparte del problema de los muertos, existe el de los deudos sobrevivientes, por lo que creo de importancia ir de inmediato en auxilio de ellos.

Me he detenido necesariamente en este drama doloroso ocurrido en la localidad de «El Cobre». Pero, todos sabemos que las provincias damnificadas son tres. Incluso, hay pueblos como Hijuelas y Nogales, en donde estuvimos ayer reunidos con las autoridades, donde sólo quedan, sobre todo en Nogales, no más de cinco casas en buen estado; todas las otras amenazan ruina.

En esas localidades, los comerciantes expresaron su clamor en el sentido de la necesidad de acudir en su ayuda. Destacaron también la inmediata necesidad de establecer una moratoria, porque, en verdad, sus establecimientos están en el suelo y tienen sobre sus cabezas, como espada de Damocles, el inminente término del plazo para presentar la declaración de la renta en los. Servicios de Impuestos Internos, el cual vence mañana.

Señor Presidente, es menester llevar casas prefabricadas a la zona afectada por el sismo y prestar una atención mucho más rápida y urgente a los damnificados.

El Gobierno se ha esforzado en llevar a la práctica diferentes planes, pero ello es insuficiente, como lo hemos comprobado en forma directa y tenemos testimonios de los cuales hemos tomado nota, con nombres y apellidos, de que todavía esta ayuda está muy por debajo de las urgentes necesidades.

También hay una investigación por realizar la investigación de otra plaga de Chile, constituida por los contratistas inescrupulosos que han sido puestos al descubierto en San Felipe, en las poblaciones de la «CORVI», que se han desplomado, lo que también sucedió en Tiltil.

Creo que es menester ir en ayuda de todas esas provincias.

Quiero también, y lo propongo en nombre del Partido Comunista, que se revisen de inmediato todas las faenas mineras, porque esos peligros se plantean en forma similar en tranques de relaves semejantes en las minas Delirio, Quiroga de Tamaya, en Coquimbo y también en «Sapos», de la provincia de O’Higgins.

Según este informe, en todos las provincias de nuestro país, especialmente mineras, hay hechos y peligros semejantes. Es menester impedir la muerte evitable de compatriotas nuestros debido a la improvisación industrial.

Termino, Honorable Cámara, reiterando la expresión de nuestra congoja por el gran drama que azota de nuevo a Chile.

El Partido Comunista se entregará íntegro a la labor de mitigar el dolor de nuestros conciudadanos y tratará, con todo su empeño, de que la lección del terremoto de 1965 no sea tan vana, ni escrita en la sangre y en el olvido, como lo fueron las lecciones de los terremotos de 1939 y 1960.Para que nuestro pueblo pueda sobrevivir es menester realizar una reconstrucción real.

Hoy día se van a celebrar los primeros funerales, porque los cadáveres van siendo extraídos unos tras otros, a través de días diferentes. ¡Que con sus lápidas selladas no se cierre este gran proceso a la responsabilidad! Que se abra este proceso, para que el pueblo chileno pueda, en el futuro, estar a salvo de estragos innecesarios que no son simplemente culpa de los desastres de una naturaleza dura, sino de la improvisación humana, de una sociedad mal constituida, porque en los terremotos caen, sobre todo, los hombres pobres y modestos de nuestra patria.

Por un país asísmico, por un Chile que tome en cuenta las enseñanzas de todos los siglos de existencia para levantarse de sus ruinas y garantizar a sus hijos que estarán a cubierto de este riesgo evitable, los parlamentarios del Partido Comunista alzamos nuestra voz y pedimos que se arbitren todas las medidas necesarias para que ésta no sea una simple reunión fúnebre sino una sesión efectivamente útil para el futuro y la seguridad de la vida de los chilenos. He dicho.

Hoy se podría decir que está finalizando un proceso de aprobación por parte de los organismos del estado, el cual puede terminar con la autorización para seguir ampliando el tranque de relaves El Torito, un tranque que no fue construido siguiendo el diseño original aprobado en su momento, ha tenido fallas graves en su seguridad, se le ha cambiado el método de construcción original el cual era más seguro, un tranque que estuvo con riesgo de colapso por hundimiento de su muro de contención entre otros detalles, en fin se podría pensar que están buscando repetir la tragedia de 1965, pues en vez de darle una mayor seguridad a la obra humana, se la siguen quitando a vista y paciencia de las autoridades, parlamentarios, organismos fiscalizadores y la población en general.-

Ezequiel Leftraru H.

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